Coronavirus: la toma por asalto (I)

Los medios de comunicación adoran y temen a partes iguales a Pablo Iglesias: eso explica que se le permitan actitudes imposibles en cualquier otra persona, incluída la de saltarse una cuarentena por coronavirus. Esta impunidad le llevó a plantarse en Moncloa para el Consejo de Ministros del sábado pasado. La importancia de la cita lo merecía: el líder de Podemos ha visto con total claridad en la crisis la gran oportunidad para su golpe político.
La narración de El País del Consejo de Ministros muestra un duro enfrentamiento de los representantes de Podemos, con Iglesias a la cabeza, con las responsables de Hacienda (Montero) y Economía (Calviño). Este enfrentamiento en sí no es sorprendente: desde el principio en este blog hemos reseñado que este gobierno sería un gobierno de enfrentamiento interno, con una ruptura final inevitable. Lo reseñable del sábado son dos aspectos: uno, la actitud de Sánchez, que al parecer ejerce de árbitro o juez, sin que su autoridad decante la discusión del lado socialdemócrata. Y dos, la actitud del resto de ministros, que o toman partido por Iglesias o se inhiben siguiendo la actitud de su Presidente. Las dos cuestiones ponen a Iglesias en una situación de fuerza. 
Iglesias basa su estrategia en tres líneas: uno, parar la economía del país de manera abrupta y radical; dos, subvencionar después la ayuda a los trabajadores con ayudas masivas; y tres, establecer medidas de control de medios de comunicación y grandes empresas. Con Sánchez indiferente, enfermo o sobrepasado por los acontecimientos, el golpe de Iglesias es brutal y demoledor: se trata de la imposición -con el país encerrado en casa y en situación de excepcionalidad- de algunas medidas chavistas. La desarticulación del sistema productivo actual, la nacionalización de grandes empresas y la creación de una economía subvencionada constituyen medidas que sólo podrían plantearse en una situación excepcional. Como la actual.
Con el país encerrado en casa, ansioso por conocer el contenido del Estado de Alarma, la solución de Sánchez ha pasado al parecer por retrasar al martes la cuestión económica, centrandose por ahora en la cuestión de la crisis sanitaria. Algunos analistas ven en el hecho de que Iglesias se vea fuera de la lista de cuatro gestores de la crisis una derrota del podemita: es un enorme error. Con los ministerios «fuertes» centrados en gestionar el día a día, a Iglesias y los suyos se les abre la posibilidad de gestionar lo importante: la España de después de la crisis. 

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