Nerva, ese pasodoble imperial

Nerva es considerado el primer emperador de la dinastia Antonina, la de los «cinco emperadores buenos» en expresión de Maquiavelo: los Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio. Nerva nombró heredero al segundo no por ser hijo suyo como era ya tradición en el principado, sino por los méritos que el hispano Trajano había hecho al servicio de Roma.

Se alcanzaba así el máximo poder en el Imperio por parte de ese llamado informalmente «partido hispano»: el conjunto heterogéneo y desordenado pero fuerte y poderoso de senadores, hombres de negocios e intelectuales de procedencia hispana que ocupaban puestos de influencia y de poder en la Roma del siglo primero.

Nerva era italiano, pero la única población en todas las provincias del Imperio con su nombre es la Nerva de Huelva: ni siquiera en su Umbría italiana natal en le pusieron su nombre. Solo la Nerva española ostenta ese nombre imperial.

Nerva es un emperador y Nerva es una ciudad. Y, claro, «Nerva» es un pasodoble. O es El pasodoble. Manuel Rojas Tirado dió el título de su ciudad a una de las grandes piezas de la música española, que suena solemnemente en nuestras plazas de toros y que cuenta Antonio Burgos que tiene letra.

Tiene este pasodoble mucho de grandeza imperial, que va unida a la más profunda intimidad del alma: ese movimiento entre la grandeza y la familiar, entre lo universal y lo particularísimo de cada cual no es exclusivo de «Nerva» y se da en casi todos nuestros pasodobles, pero aquí alcanza una enorme intensidad Cualquiera que haya escuchado el sólo de trompeta descubrirá de lo que hablo: en el silencio de la plaza, la trompeta recoge al alma en lo más profundo y lo eleva al cielo con una mezcla de grandeza y melancolía. Lo que es tan español.

Se crea así una conexión única de la música con el torero y el toro enfrentados en la arena, solos el uno frente y junto al otro en medio de una plaza silenciosa. Y a veces, son estos los que rinden homenaje a la música, y no al revés. Valga el recuerdo de Fernando Carrasco en ABC: 

«El último toro de su vida en los ruedos era tardo. El de San Bernardo consigue arrancarle los naturales y hacerlo embestir. Siempre de frente. Suena la música. Suena «Nerva». Y continúa toreando Manolo Vázquez. De pronto irrumpe en medio de todo el espacio el solo del pasodoble. La trompeta que rasga el aire. Las notas que se incrustan. Torero y toro frente a frente. Y Manolo Vázquez, consciente de lo que estaba sucediendo, deja de torear. Espera y espera a que el solo concluya. Nadie se mueve. Nadie parpadea. «Nerva» que suena mientras el músico convierte en notas mágicas el aire que expulsa. Finaliza el solo y rompe la banda al completo. Y entonces Manolo Vázquez, de purísima y oro, va y adelanta la muleta de nuevo para decir mientras cita: «Ahora voy yo» y consumar, una vez más, el natural inmortal de frente.»

Aquí tienen Uds, «Nerva», interpretado por la Banda de Música de la Guardia Real, con el sólo o fandanguillo a partir del 01.31.

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